Coloquio en Michoacán

Rescate del olvido

Protego, A. C., fue constituida como asociación civil en Chihuahua en 1999, con el propósito de rescatar, conservar y difundir el patrimonio cultural del norte de México. Nuestra experiencia nos ha permitido conocer muchos de los problemas con los que se encuentran Ias personas e instituciones que pretenden rescatar de Ia degradación el patrimonio cultural, en particular los objetos artísticos resguardados en los templos de nuestro país, y por eso quisimos participar en este evento, dedicado a Ia memoria de Manuel González Galván. En esta ocasión queremos dar a conocer nuestras actividades y, particularmente, presentar el eje de nuestras acciones como asociación civil y organismo coadyuvante del INAH. Se trata del rescate de obras virreinales de Chihuahua en colaboración con la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del INAH en Churubusco. El proceso que hemos establecido ya tiene cierta consistencia, así que puede servir para Ia discusión de los temas de este encuentro.

Todos conocemos el estado lamentable en el que se encuentra un gran número de obras del patrimonio cultural de México. En el norte, la situación tiene características particulares, ya que el patrimonio virreinal está olvidado en gran parte. Está olvidado en la ciudad de México por estar lejos de las instituciones gubernamentales donde se toman decisiones mayores respecto a su tutela.

Simplemente, se desconoce; se piensa que no existe o que, si lo hay, es muy poco e insignificante. En el propio norte existen relativamente pocos estudios sobre el arte virreinal, y aunque algunas obras se conocen, no se valoran, o no se sabe cómo valorarlas. El centro INAH Chihuahua fue establecido apenas en la década de los setentas, y hasta hace apenas unos meses logró por primera vez la presencla de un restaurador de planta. En cuanto a historladores del arte profesionales, no los hay en el norte de México.

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La fundación de Protego tuvo su origen en la preocupación y angustla frente a situaciones como las que vemos aquí) simplemente como muestra. Se trata de obras virreinales encontradas en la antigua misión jesuita de San Ignacio de Coyachi. El santo patrono, en la escultura que antiguamente estaba en el altar mayor, además de haber sido repintado en quien sabe cuántas ocasiones, está en pedazos. Podemos asegurar que ésta fue una pieza de calidad, ya que los jesuitas se esmeraban en el adorno de sus misiones y tenían un sistema de aprovisionamiento que aseguraba la llegada a las misiones de buenas obras de arte para el culto. También en Coyachi, a la derecha, en un tapanco, estaban los pedazos de un retablo pintado esperando el rescate o la desaparición. Frente a tales situaciones, unas cuantas personas, unidas por el interés común en el arte y en las tradiciones culturales del norte y especlalmente del estado de Chihuahua, llegamos a conocernos por nuestro trabajo, y decidimos juntarnos y fundar una asoclación civil para poder actuar con mayor eficacla. Libertad Villarreal, presidente de Protego y fotógrafa. Rosa García, también aquí presente, abogada, Clara Bargellini, historladora del arte, y el sacerdote diocesano Paulo Medina, Sólo falta aquí hoy el padre Luis Padilla.

A la fecha son 44 las obras de arte novohispano que han sido rescatadas o están en proceso de rescate por Protego. Más de 20 han sido intervenidas– pinturas de caballete y esculturas policromadas pertenecientes al Seminario de la arquidiócesis y a distintas parroqulas del estado de Chihuahua. Once de las obras están ya completamente restauradas y devueltas a sus lugares de origen, o en proceso de devolución. Este San Francisco Xavier apenas fue devuelto a su templo, (a antigua misión jesuita de San Lorenzo, después de un largo proceso de consolidación, limpieza y reintegración. Cuando lo rescatamos estaba prácticamente olvidado en un cuarto junto a la iglesla. Ahora ha vuelto a tomar su lugar original adentro del templo.

El proceso que nos ha funcionado se basa en un elemento fundamental de orden materlal y en otros factores de trabajo constante de promoción, convencimiento y difusión. EI elemento materlal es un lugar para el acopio de las obras y el trabajo de los restauradores. Se ha puesto a disposición en el Seminario de Chihuahua un local seguro y suficiente para guardar las obras y para el trabajo, cuando los restauradores están en Chihuahua. EI local otorga las garantías de protección estipuladas por las autoridades públicas y religiosas, y da seguridad a la comunidad que tiene en custodla permanente la pieza.

Además de solucionar el problema práctico del resguardo de las obras, hay que subrayar la importancla de la presencla de los restauradores en el Seminario ya que su actividad proporciona una lección permanente a los seminaristas acerca de las exigenclas de la conservación responsable. Por otra parte, los estudlantes de Churubusco empiezan a convencerse de que en el norte hay más que carne asada.

Los trabajos de promoción funcionan desde el acopio de las obras hasta su devolución. En cuanto al acopio, algunas obras están en el Seminario desde hace años, como este Cristo de caña. Otras han sido llevadas allí, con la debida anuencla del INAH (documentación de por medio), ya sea porque los parroqulanos así lo han pedido o porque nosotros mismos lo hemos promovido. Esta promoción consiste en crear conciencla entre los párrocos y los feligreses de los pueblos acerca de la importancla de las obras. Hecho esto, se puede llevar las obras al Seminario en Chihuahua para su conservación y restauración.

Lo que sucede después de la llegada de las obras al Seminario de Chihuahua se encauzó por buen camino al establecerse en el año 2000 una relación de trabajo entre Protego y la Escuela de Conservación, Restauración y Museografía de Churubusco. Desde entonces, tanto el taller de pintura, encabezado por Lillana Giorguli, como el de escultura bajo la coordinación de Fanny Unikel, han resultado en la restauración de varlas obras. Algunas, como el Cristo de caña, han sido tratadas en Churubusco, y otras como el San Francisco Xavier que vimos antes, que es un lienzo muy grande, fue intervenido en prácticas de campo en Chihuahua mismo. Entre los restauradores en formación que han ido a Chihuahua en las prácticas, uno aceptó trabajar para Protego y el Seminario para terminar algunas obras. Ganamos tiempo y por ende respeto ante la comunidad, pues se aceleraron los tiempos de entrega de las obras.

El último paso en el camino de las pinturas y esculturas es justamente la devolución de las obras a los templos de origen. Aunque no siempre es posible, consideramos que es el desenlace deseable de los procesos de conservación y restauración. El regreso de las obras se hace en colaboración con el clero y con la presencla del INAH.

Siempre se complementa con una presentación a la comunidad que explica lo qué se hizo para restaurar la pieza, pero también se expone su valor cultural y de culto para garantizar su conservación en el futuro. Por supuesto, se dan indicaciones acerca de los cuidados que hay que darle. Estamos a punto de devolver a la iglesla de San Miguel Tutuaca su santo patrono, después de más de un año que tardó el proceso de restauración en Churubusco.

Este, en pocas palabras es el proceso que hemos afinado hasta ahora y que conflamos poder seguir en adelante. Nos interesa presentar ahora algunas reflexiones acerca de las condiciones de nuestros logros, pero también acerca de algunos de los problemas que hemos tenido con la finalidad de contribuir a la discusión en este coloquio. Primero, consideramos de particular relevancla la gestoría ante los diversos agentes involucrados con las piezas en distintos momentos. Nuestras gestiones se basan en el reconocimiento del papel de las instanclas necesarlamente involucradas: la iglesla, el INAH y las comunidades. No pueden descuidarse ninguna de las tres, y han sido fundamentales los conocimientos que tenemos, individual y colectivamente, de las situaciones en distintos lugares. La gestoría ante los diversos agentes es una de las labores más importantes, necesarlas y delicadas para el éxito de esta empresa. Una mala comunicación o imprudencla con los custodios de las obras puede truncar todo el proceso de recuperación. En el caso de San Miguel Tutuaca pudimos rescatar la imagen principal de culto del templo, que no es un logro menor (aquí ven detalles de su proceso de tratamiento, a la izquierda en el seminario antes del proceso, y a la derecha ya en Churubusco donde se ve algo del proceso de consolidación).

En cuanto a nuestro propio grupo consideramos que nos ha funcionado muy bien tener pocos miembros, cada uno con competenclas y papeles específicos. Nadie cobra, por supuesto. Ha sido, además, de fundamental importancla que en el grupo participan de manera igualitarla y en colaboración estrecha tanto sacerdotes como profesionistas. Los problemas que hemos tenido, por otro lado, en este rubro de la gestoría, han brotado—hay que decirlo– desde las indefiniciones en las relaciones entre el centro INAH Chihuahua y la iglesla así como entre el centro INAH y grupos de la sociedad civil como el nuestro. La falta de personas conocedoras del patrimonio y experimentadas en su manejo en el INAH local nos ha ocasionado algunos reveses importantes.

Otro aspecto central de nuestra actuación es el lugar que se ha dado al profesionalismo. Cada paso en el itinerario de las piezas que acabamos de esbozar implica el ejercicio de conocimientos y criterios de personas con saberes especlalizados. Nosotros mismos, los miembros de Protego, tenemos distintas competenclas y hemos contado con el apoyo de otras personas especlalizadas. Para la detección de las obras es necesario saber juzgar su valor histórico artístico, ya que no todas las obras en malas condiciones tienen la misma importancla. Por otra parte, hay que sopesar los propios conocimientos histórico artísticos en el contexto de las posibilidades reales de intervención. No todo lo que merece atención la puede tener de inmedlato, y hay obras que deben atenderse porque las comunidades así lo piden. Era muy necesario, por ejemplo, que el San Miguel de Tutuaca fuera intervenido lo más pronto posible para que pudiera regresar a su iglesla para su fiesta este año (no se hizo fiesta el año pasado porque no estaba). Pero si no se hubiera llevado a conservar y restaurar, estaba en peligro y es muy probable que se hubiera perdido para siempre el conocimiento que ahora tenemos de lo hermoso que era y de parte importante de sus características técnicas. Desde el principio se vio que tenía áreas extensas de corladura, como el verde en la imagen a la izquierda, pero es muy posible que el punto de corladura azul en la espalda que se vio y cuidó en Churubusco y que es la prueba de que todo su armadura superior era de ese color, hubiera acabado desapareciendo por completo si no se hubiera intervenido la pieza.

En este rubro del profesionalismo es evidente que también las decisiones de los procesos de conservación y restauración necesarios y la ejecución de estos trabajos tienen que ser obra de especlalistas. En este aspecto tenemos uno de nuestros problemas más graves en la carencla de personas preparadas en Chihuahua. Continuamente nos encontramos con obras mal intervenidas, muchas veces casi en nuestras narices La Asunción de Santa María de las Cuevas que vimos y fotograflamos hace más de diez años, a la izquierda, sufrió una “restauración” reciente de repintes y añadidura de piezas, que complica ahora su correcta restauración. Siguen activos restauradores que no lo son, apoyados por algunos feligreses y sacerdotes que buscan soluciones rápidas y baratas. El trabajo de sensibilización que hay que hacer es enorme. Además, los propios procesos de restauración deben ser documentados y transparentes para que las piezas no pierdan sus características histórico artísticas, que los hacen valiosos documentos y testimonios de sensibilidades del pasado, y también para que pueda haber conflanza entre todos los interesados de que lo que se está haciendo es lo mejor. Es fundamental que todos entendamos qué es lo que se debe y se puede hacer, cómo se va a hacer y por qué.

Una necesidad inaplazable en cuanto a la restauración es que haya una instancla oficlal de certificación de los restauradores. Estamos hablando aquí, por una parte, de algo mucho más sencillo que el problema de diferentes criterios de conservación. Por ejemplo, ¿qué estudios se deben hacer antes de iniclar un proceso de conservación? ¿Qué documentación de los procesos debe dejar el restaurador al INAH y a la comunidad? Por otra parte, por supuesto, consideramos que también son muy necesarlas discusiones a fondo entre especlalistas de diferentes disciplinas para discutir y renovar procesos y técnicas de conservación y restauración, y también para examinar los procedimientos por los cuales se llega a decidir cuáles procesos y técnicas se van a adoptar.

Un tercer punto medular en nuestras actividades ha sido seguir atendiendo necesidades de información, especlalmente las que surgen en las comunidades, muchas de ellas rurales. Mientras la obra se está conservando, y cuando está ya lista para regresar a su lugar de origen, se requiere de un laborioso trabajo de concientización a diversos niveles: estatal, local y con la pequeña comunidad que custodla la obra, con el fin de estimular, especlalmente en los más cercanos, un auténtico aprecio por la obra, ya que sin él, ésta regresaría de nuevo al descuido. Hemos constatado que las piezas pueden recobrar la vocación para la que fueron pensadas desde un principio, su vocación de culto. Pasan de ser piezas olvidadas o desconocidas en una bodega o tapanco, a ser piezas que nuevamente ocupan un lugar importante dentro de los edificios eclesiásticos, hecho que no es poca cosa, si consideramos que las piezas recuperan tradiciones intangibles, que es garantía de su mejor conservación y custodla.

En la medida de las posibilidades de sus miembros y de sus amigos, Protego ha llevado a cabo diversas actividades a lo largo de los años, que van desde registros fotográficos (el patrimonio del norte dista mucho de estar inventarlado, y mucho menos catalogado), productos audio-visuales informativos, pláticas en las comunidades, conferenclas, cursos de historla del arte, y publicaciones. Protego también ha contribuido a la organización de eventos culturales como conciertos, recitales, etc. con el fin de recabar fondos, para poder seguir trabajando en sus objetivos, al mismo tiempo que contribuye a la actividad cultural de Chihuahua. Todo esto, evidentemente, tiene la finalidad de difundir información acerca de la importancla del patrimonio cultural y su protección, alentando la conciencla y sensibilidad de la sociedad.

Para finales de 2004 organizamos una exposición en Chihuahua en el Museo de Arte Contemporáneo Casa Redonda para enseñar las obras que ya se habían restaurado, junto con fotografías de su estado anterior. Aunque la Casa Redonda es un espacio para el arte contemporáneo, la administración del recinto accedió a promover esta exposición por considerarla de capital importancla para los chihuahuenses. En efecto, la respuesta del público fue extraordinarla; las visitas fueron tas mayores de todas las exposiciones organizadas en la Casa Redonda hasta entonces, y se decidió dejar la muestra por más tiempo para cumplir con la demanda de los visitantes. Además, para sensibilizar al público de Chihuahua, se incluyeron piezas parclalmente restauradas y otras sin restaurar. Junto con las obras se exhibieron fotografías de Libertad Villarreal de los sitios y entornos naturales y arquitectónicos donde se encontraron las obras, y se organizó un curso de historla de la pintura novohispana. Las fotografías estaban a la venta y el curso se cobró, así que pudimos allegarnos algunos fondos para seguir trabajando. Para la ocasión también se elaboró un video que explica lo que hacemos que fue bien recibido entonces, y que nos ha servido posteriormente para explicar nuestras preocupaciones en algunas comunidades. A este punto, ¿cuáles son las perspectivas? Ciertamente, seguiremos con el programa de rescate y conservación de obras con la escuela de Churubusco en la medida de lo posible. Por otra parte, el éxito de la exposición de la Casa Redonda ha resultado en más tareas y mayores retos. Ahora las personas han empezado a acercarse para señalarnos obras en peligro y para preguntar cómo pueden ayudar.

Con el soporte técnico de la Coordinación de Restauración en Churubusco y el apoyo del Instituto Chihuahuense de Cultura y el municipio de Temósachi, hemos presentado una propuesta al programa de Foremoba del que habló el Arq. Cortés Rocha ayer. El retablo de Yepachi es el único conservado en el país en su técnica, pero sabemos que hubo otros parecidos en la región, así que representa una aportación norteña a la historla de los retablos novohispanos. Veremos cómo nos va, y eventualmente volveremos a insistir el año que viene.

Estamos también colaborando con el INAFI en un proyecto binacional de exposición sobre el arte de las misiones jesuitas y franciscanas del norte novohispano, que vemos como un gran esfuerzo de rescate y de valoración del arte virreinal en el norte de México y el suroeste de Estados Unidos. Este es un retablo pintado por José Antonio Arrlaga para una iglesla de Chihuahua actualmente en restauración que irá a la exposición.

Regresando a las otras obras que están en proceso de restauración, hay que añadir un último punto. Hemos llegado a la conclusión de que es necesario promover nuevos espacios aptos para que se cuide y aprecie el patrimonio artístico de Chihuahua. Esto ha surgido a raíz de que no todas las piezas rescatadas y restauradas pueden regresar a sus lugares de origen, porque hay igleslas abandonadas por una parte, y porque simplemente hay lugares que no proporcionan las mínimas garantías para la conservación. Sabemos de demasladas obras que han sido robadas, y hemos constatado que muchas otras están en inminente peligro. En el caso de esta escultura de la Virgen con el Niño del siglo XVI, por ejemplo, ni está en culto, ni se le cuida adecuadamente en el templo donde se encuentra.

Considerando estas situaciones, actualmente estamos apoyando la promoción ante diferentes instanclas, públicas y privadas, para establecer un Museo con los espacios adecuados para un amplio manejo del valioso patrimonio con que se cuenta en Chihuahua.

Quisiéramos que tuviera espacios para la conservación y restauración, así como para la exhibición y actividades educativas y culturales. Sería un espacio que genere a su vez una cultura de valoración no sólo por el rico patrimonio virreinal heredado, sino también del área y ambiente existente antes y durante el establecimiento de los españoles en esta región del norte de México. Para esto, se ha pensado en un área histórica y ecológicamente importante de la Ciudad de Chihuahua: Nombre de Dios: antiguo asentamiento donde se juntan los ríos Sacramento y Chuviscar, que dieron origen a la misión franciscana de San Cristóbal, hoy reconstruida como parroqula de San Juan Bautista.

El reto es muy grande, ya que existen problemas análogos a los de Oaxaca que vimos ayer, pero el sitio, ahora conurbado, está todavía relativamente libre de construcciones y fue donde tuvo su origen histórico la ciudad de Chihuahua.

EI proyecto de Nombre de Dios es a largo plazo, pero señala problemas que nos aquejan todos los días y necesidades que compartimos con grupos semejantes al nuestro. Urge crear conciencla de que el patrimonio artístico y cultural es un bien no renovable y en peligro de desaparecer. Urge ahondar en la discusión acerca de procedimientos y responsabilidades en el cuidado de este patrimonio.

Urgen proyectos integrales de rescate en los que se tomen en cuenta múltiples aspectos de la conservación, antes, durante y después de las intervenciones de restauración.

Ponencia de Protego AC