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Virgen de Babícora

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El martes 11 de marzo (2008), la comunidad de San José de Babícora recibió con una fiesta a su Virgen de Babícora, que regresaba recién restaurada, después de tres años que duró su proceso de gestoría y restauración. La comunidad de San José pertenece a la Diócesis de Cuauhtémoc-Madera y está enclavada en el municipio de Gómez Farías, a 150 km. Aproximadamente, de su sede episcopal, en Cd. Cuauhtémoc. Después del acto protocolario de entrega-recepción, por parte de Protego, A. C., el Instituto Nacional de Antropología e Historia (Delegación Chihuahua) y los representantes de la comunidad de San José de Babícora, se celebró la Sagrada Eucaristía, presidida por Mons. Juan Guillermo López Soto, obispo de Cuauhtémoc-Madera. La Virgen de Babícora es una escultura policromada y dorada del siglo XVI, proveniente de la antigua hacienda de San José de Babícora, propiedad, a finales del siglo XIX y principios del XX, del magnate norteamericano William R. Hearst. La restauración de esta imagen fue posible gracias al apoyo de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía “Manuel del Castillo Negrete”, y las alumnas implicadas en este proceso fueron Magdalena Rojas Vences y Xochipilli Rossell Pedraza. De las imágenes en culto en el Provincia de Chihuahua, la Virgen con el Niño de Babícora es la más antigua de ellas. De ahora en adelante ésta imagen se encuentra para su veneración en el templo de san José de Babícora, el cual fue acondicionado para poder recibirla por el P. José Miranda, párroco de esa comunidad. Los principales elementos iconográficos que definen la escultura, nos dicen Magdalena Rojas y Xochipilli Rossell, son: “la Virgen, las uvas, y el Niño desnudo, así como todo lo competente a la combinación de esos elementos”.  Las uvas que la Madre de Dios sostiene con su mano izquierda hacen referencia tanto a la Sangre de Cristo, como a la parábola de la Vid verdadera (Cfr. Jn 15, 1-8). Como si María, en un diálogo anticipado, mostrara a su Hijo la sangre que habría de derramar Éste por la salvación del mundo. San Isidoro de Sevilla señala metafóricamente: “el racimo pendiente de un leño es realmente Cristo pendiente de la cruz; la Salvación prometida a las naciones, salida de la tierra de la Virgen María.” Paulo Medina

 

El martes 11 de marzo (2008), la comunidad de San José de Babícora recibió con una fiesta a su Virgen de Babícora, que regresaba recién restaurada, después de tres años que duró su proceso de gestoría y restauración.

La comunidad de San José pertenece a la Diócesis de Cuauhtémoc-Madera y está enclavada en el municipio de Gómez Farías, a 150 km. Aproximadamente, de su sede episcopal, en Cd. Cuauhtémoc.

Después del acto protocolario de entrega-recepción, por parte de Protego, A. C., el Instituto Nacional de Antropología e Historia (Delegación Chihuahua) y los representantes de la comunidad de San José de Babícora, se celebró la Sagrada Eucaristía, presidida por Mons. Juan Guillermo López Soto, obispo de Cuauhtémoc-Madera.

La Virgen de Babícora es una escultura policromada y dorada del siglo XVI, proveniente de la antigua hacienda de San José de Babícora, propiedad, a finales del siglo XIX y principios del XX, del magnate norteamericano William R. Hearst.

La restauración de esta imagen fue posible gracias al apoyo de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía “Manuel del Castillo Negrete”, y las alumnas implicadas en este proceso fueron Magdalena Rojas Vences y Xochipilli Rossell Pedraza.

De las imágenes en culto en el Provincia de Chihuahua, la Virgen con el Niño de Babícora es la más antigua de ellas. De ahora en adelante ésta imagen se encuentra para su veneración en el templo de san José de Babícora, el cual fue acondicionado para poder recibirla por el P. José Miranda, párroco de esa comunidad.

Los principales elementos iconográficos que definen la escultura, nos dicen Magdalena Rojas y Xochipilli Rossell, son: “la Virgen, las uvas, y el Niño desnudo, así como todo lo competente a la combinación de esos elementos”.

Las uvas que la Madre de Dios sostiene con su mano izquierda hacen referencia tanto a la Sangre de Cristo, como a la parábola de la Vid verdadera (Cfr. Jn 15, 1-8). Como si María, en un diálogo anticipado, mostrara a su Hijo la sangre que habría de derramar Éste por la salvación del mundo. San Isidoro de Sevilla señala metafóricamente: “el racimo pendiente de un leño es realmente Cristo pendiente de la cruz; la Salvación prometida a las naciones, salida de la tierra de la Virgen María.”

Paulo Medina